Esto es así, nadie llora cuando compra cebollas, pero todos lloramos cuando las cortamos ¿por qué?, ¿qué ocurrió?
La respuesta es: ocurrió una reacción enzimática!
Antes de cortar la cebolla las enzimas y
los aminoácidos están almacenados en diferentes células, pero apenas el
cuchillo atraviesa la cebolla, estamos rompiendo las paredes de esas células y
entonces las enzimas y los aminoácidos se mezclan entre sí y reaccionan,
generando nuevos compuestos químicos. El ¨culpable¨ de nuestras lágrimas tienen
nombre y apellido: Sulfóxido de tiopropanal
¿Existe algún truco para librarnos de su
efecto? Sí! Los que usan lentes de contacto están librados y los que no, podemos
usar los lentes de natación o de ski, nos vamos a ver raros, pero funciona!
Otro truco es utilizar un cuchillo muy
afilado, de esta forma se reduce el daño celular y por ende se libera menos
sulfóxido de tiopropanal.

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